Cuando ni sabes porqué.
Escenas de la vida en las que te das cuenta de que le gustas a alguien y que a ti también podría, que hasta piensas “si lo intentamos podría funcionar” pero ninguno de los dos se atrevieron, y así pasó el tiempo. Cambiaron las cosas, los lugares donde solían coincidir, se distanciaron y ya no logras recordar que tenía que te hacía pensar que podrías compartirle tu tiempo, tus ideas, pensamientos y todo lo que eres.